Polvo y estrellas

Lo que veis es la constelación de Pegaso y, lo mas bonito, todo el polvo cósmico catalogado como el MBM 54. Bajo esta bonita imagen lo que observamos es lo denominado nubes moleculares de polvo cósmico que, os preguntaréis que son.

Se llaman nubes moleculares a un tipo de polvo cósmico de alta densidad (vamos, polvo a cascoporro muy denso) que permite la creación de moléculas de dihidrógeno. Es decir, son zonas de alta densidad de polvo de hidrogeno que se combina por gravedad para formar dihidrógeno.

El dihidrógeno es una gran base para la creación de estrellas. La gravedad “junta” el dihidrógeno a altas presiones lo convierte en liquido siendo, este, el elemento que forma el núcleo de estas.

Por eso mismo se piensa que las nubes moleculares son las precursoras de las estrellas y, donde hay este tipo de nubes se piensa que es un criadero de estrellas.

No hay que confundir las nubes moleculares con el polvo cósmico o las nubes de gas ya que las primeras disponen de, primero, una mayor densidad y, segundo, el polvo o las nubes de gas pueden estar formadas de otros elementos tanto ligeros como pesados tales como nitrógeno, carbono, oxígeno, silicio, metales pesados (como aluminio, hierro…) o cualquier tipo de moléculas de pequeño tamaño. El polvo cósmico es el principal formador de planetas y su contenido (por ejemplo, nosotros) y su procedencia suele ser las capas externas de las estrellas o explosiones de supernovas (entre otras). En definitiva de masa coronaria expulsada, que es donde se encuentran las moléculas pesadas.

Así que podemos pensar que las nubes moleculares son diferentes aunque del polvo cósmico y que difieren en su densidad y composición, principalmente.

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