Cristales del tiempo

Ante todo, y lo primero, indicar que no soy un experto en cristalografía que, en este caso, tiene mucho que decir y no solo porque sean cristales.

Dicho esto, algo muy importante por si meto la pata, que la meteré, por los vulgares sitios de internet por lo que me suelo mover para leer noticias he leido multitud de barbaridades acerca de que son estos cristales.

Voy a intentar resumirlo lo máximo posible según lo que yo he entendido.

Como sabréis y no recuerdo si os he explicado (si no, perdonadme), los átomos de cualquier objeto configuran su forma gracias a las interacciones fuertes y débiles (las de dentro del átomo que ya os he contado) y entre todos los átomos por una cosa llamada fuerzas de Van der Waals. Estas ultimas son las fuerzas de atracción y repulsión existentes entre moléculas que las ayudan a mantenerse unidas o no y se trata de fuerzas electromagnéticas entre las capas de valencia de los átomos que componen las moléculas.

Las fuerzas de Van der Waals (son de varios tipos, recordad) son fundamentales para mantener el estado de un grupo de moléculas, son la base de hacer que el material sea solido, liquido o gaseoso dependiendo del nivel en que dichas fuerzas atraigan a las moléculas. Vamos, que confieren los estados de la materia.

Hasta aquí las cosas son sencillas. A mas fuerte sea las fuerzas de Van der Waals, mas “solido” es el estado de lo que une.

Dicho esto, vamos con la otra parte interesante: los cristales.

Un cristal no es más que una estructura que incorpora en si la repetición de un patrón. La cristalografía, una rama de la física, estudia estos patrones, el como se repiten, el como se crean y, en definitiva, el porque de ellos en los materiales que tienen esa particularidad.

A modo de ejemplo de patrón (y como me explicarón en la facultad -bendito Fernando Rull Pérez y lo digo totalmente en serio-) podemos considerarlo los azulejos con dibujos donde, un azulejo en si no nos dice nada, pero un conjunto de ellos puede tener un patrón que, visto desde una mayor perspectiva, se repite en una superficie.

En definitiva, un cristal dispone de un patrón que se repite en su superficie y que, dicho patrón, puede ser observado a diferentes “distancias”. Hay patrones moleculares, hay patrones de cientos de moléculas, de miles, millones, en centímetros, en metros… y en cristalografía se estudian estas repeticiones y se clasifican por multitud de variables. De hecho, un cristal, cuando “crece” (si, recordad que los cristales crecen cuando son capaces de adquirir mas material) repite estos patrones… patrones en el espacio.

Ahora bien, si tenemos que un cristal repite patrones y tiene esos patrones por las fuerzas de Van der Waals, ¿que pasa si existiera un material que modifica las fuerzas de Van der Waals y por lo tanto es capaz de cambiar su estado de forma cíclica, es decir, que se repite en el tiempo?. Exacto, que tenemos un cristal del tiempo.

Así que, existen materiales que “cambian de forma” cíclicamente en periodos determinados… vamos, que son “moviles perpetuos”.

¿Pero un móvil perpetuo no desafía las leyes de la termodinámica? (cualquiera de las tres). Sí, desafiaría la primera ley (la de que el trabajo depende de los estados y no de como se hagan) y la tercera (cambio de entropía de un sistema). Y esto no es posible así que tiene que tener truco.

El truco es debido a la energía del punto cero, que es la menor energía que un sistema puede tener y que dichos cristales “no es tan baja como parece” y del efecto Casimir que es una forma de obtención de energía a través del efecto cuántico de separación… entre las moléculas. Vamos que tanto el tener energía (poca, pero algo) y el efecto de obtención de energía por el tamaño de las moléculas, tenemos que no, no desafía la termodinámica.

Es decir, que todo esto es resultado o es gracias a que ya nos movemos, vemos y calculamos las cosas a nivel cuántico y, sobre todo, somos capaces de reproducir y hacer experimentos.

Y no, no es ni magia, ni nos permite viajar en el tiempo, ni es el salvador de la física moderna, es solo una aplicación “ingenieril” de una solución de estado cuántico postulada hace unos 5 años.

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