Introducción al articulo de Nature sobre el dipolo

Os voy a explicar un poco, ahora que ya me he cansado de estudiar, el porque el articulo de Nature que he puesto esta mañana es tan interesante o, al menos para mi.

Hace tiempo os hable de como íbamos de lo más pequeño a lo más grande, desde las partículas sub atómicas y como estas a nivel cuántico “hablaban” entre si hasta como nuestra galaxia no estaba “sola” y tenia compañía de algo llamado “supercumulos” siendo, las interacciones entre la propia galaxia lo que descubrió la existencia de la energía oscura (por el momento angular) y como la materia oscura fue consecuencia de la interacción entre las galaxias.

Es decir, todos los elementos de la naturaleza, al final, entre ellos interaccionan de alguna forma (principalmente por fuerzas electromagnéticas y de atracción o repulsión fuerte o débil) y lo hacen en cualquier escala.

Podemos calcular cuanto de “materia” y por lo tanto de energía hay no directamente sino a través de ver las interacciones de los elementos. Es decir, medir las cosas directamente es complicado, no puedes ver “cuanta energía” tiene un coche al moverse, pero si puedes calcularla a través de las interacciones que hace con el resto de elementos (ya sea para calcular la potencial o la cinética o incluso la calorifica al medir la temperatura o como se calienta su entorno, entre otras cosas).

Observando la distribución de las galaxias, sus supercumulos y la interacción entre ellos podemos aprender muchas cosas. Por ejemplo, podemos entender la velocidad a la que se mueve el conjunto o como una galaxia es atraída por otra y por lo tanto calcular la masa de la galaxia. Estas cosas pueden ayudar a comprender temas tan importantes como la radiación de fondo.

Como sabéis (y voy a ser breve) la radiación cósmica de fondo es la temperatura residual que ha quedado por el big bang mientras el universo se agranda. Esta radiación no es constante sino que tiene diferentes densidades. Las diferentes densidades explican el como, durante el big bang y la expansión posterior había zonas con mayor densidad de energía y materia que son las precursoras de las galaxias ya que donde había más energía, había mas materia y por lo tanto más posibilidad con la expansión de que colapsara y formara muchas mas estrellas. Es decir, que la radiación cosmica de fondo nos sirve para poder saber la distribución de las galaxias en el universo.

Pero, debido a que las galaxias y los grupos de galaxias interaccionan entre si, la distribución que nos da la radiación de fondo puede no ser precisa al existir lo que se llaman “filamentos”.

Los filamentos entre cúmulos de galaxias no son más que elementos virtuales (no se ven a simple vista) que contienen vectores de gravedad. Es decir, de forma mas sencilla y como un ejemplo, podemos considerar los filamentos como “cuerdas” gravitatorias que unen los cúmulos de galaxias y permiten que estos interaccionen. Vamos, como pequeños hilos que unen el tejido del universo al mantener las galaxias y los grupos de galaxias unidos, como si fuera una telaraña, la telaraña del universo (cosmic web, para los amigos).

El articulo de Nature de Yehuda Hoffman, Daniel Pomarède, R. Brent Tully y Hélène M. Courtois es acerca del calculo de como estos filamentos interaccionan en el tiempo ya que, al ser “cuerdas” de gravedad varia con la posición de los elementos, y el calculo y previsión de como esto afecta a la radiación cósmica de fondo. Esto permite o permitirá un mejor conocimiento de como funcionan estos filamentos que nos puede llevar a un conocimiento mucho mejor sobre su composición que, se cree por los cálculos (ya sabéis, primero la matemática y luego la interpretación) que están compuestos principalmente de materia oscura y, por lo tanto, puede ayudar a descubrirla y, sobre todo, calcularla mucho más fácilmente.

Vamos, es un articulo que, para muchos pasara totalmente inadvertido y que, para mi dicho sea de paso, tiene una grandisima importancia.

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